CAN BUTINYÀ:
Una larga historia

Francisco Butiñá hospital,
hijo de bañolas

Can Butinyà es un lugar con una interesante historia familiar. Allí nació el que, andando el tiempo, se convertiría en fundador de la Congregación de las Hijas de San José. 

Francisco Butiñá nació en esta casa en 1834. Allí vivió una infancia y juventud marcadas por el trabajo manual – su familia eran corders -, el amor a la cultura, las tradiciones y los paisajes del lugar, y una fuerte religiosidad. 

Siendo jesuita publicó un libro dedicado a San Martirián, patrón de Bañolas. En el prólogo manifiesta un gran amor a la tierra que condensa en una frase entrañable: “Sóc fill de Banyoles i està tot dit”. 

el reto del mundo obrero

Francisco fue un hombre de gran sensibilidad social y religiosa, que se sintió impresionado por la realidad de la revolución industrial. Era una persona abierta al progreso y a la técnica, pero, por contrapartida, le dolía ver la explotación y deshumanización de los trabajadores. La realidad de las mujeres y de las niñas le impresionó especialmente. 

Después de una larga trayectoria de trabajo apostólico cerca de las clases más humildes fundó una congregación religiosa cuyas casas eran talleres, que brindaban trabajo, hogar y apoyo a mujeres pobres.   

dolores butiñá

Era el nombre de la cuñada del P. Butiñá. Estaba casada con Juan, el hereu de la familia, tras la renuncia de Francisco, quien a pesar de ser el primogénito optó por hacerse jesuita. Juan murió y Dolores quedó viuda con dos niños pequeños. 

Butiñá se mostrará interesado por todo lo que ocurre en su familia, manteniendo una frecuente correspondencia epistolar con ellos. 

Se preocupa por la situación de Dolores y le anima a poner una tienda de tejidos y géneros de punto, con el fin de tener su propia fuente de ingresos. 

De alguna manera, esta iniciativa de Butiñá demuestra una gran confianza en la capacidad de una mujer para gestionar su propio negocio. Recordemos que todo esto sucedía en el siglo XIX, cuando muchas mujeres eran analfabetas y tenían muy limitadas las oportunidades de participación pública. 

el taller de las josefinas

Cuando Butiñá funda el Taller en Cataluña, concretamente en Calella de la Costa y después en Girona, animará a las hermanas a vender en Can Butinyà las medias y calcetines que confeccionaban. De esta manera tan sencilla nace un primer trabajo “en red” entre Can Butinyà y los Talleres de las josefinas. 

Hoy la congregación ha fundado nuevos talleres en diferentes lugares del mundo. Son proyectos de producción especialmente orientados a la promoción de la mujer. Es nuestro nuevo trabajo “en red”.

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